Esta noche quiero ver las estrellas. Hace demasiado calor, propio del verano, y quiero dormir a la intemperie, bajo el cielo iluminado por los astros nocturnos.
Hay silencio en las calles, excepto el lejano ‘cricri’ de los grillos. Me acurruco a tu lado para disfrutar del momento, con una leve brisa acariciando nuestros rostros. Ese airecillo se va convirtiendo en ligeras ventoladas que alivian el exceso de calor.
Un nubarrón negro tapa de repente la luna y las estrellas. Apenas te puedo ver en esta inmensa oscuridad, pero tu abrazo me hace saber que sigues aquí. El cielo se ilumina como si desde las alturas nos hicieran fotografías con un potente flash. Decidimos contraatacar con nuestra reflex, y captamos el preciso instante en el que un serpenteante rayo rasga el negro universo.
Se está tan a gusto aquí, sin techo, fresquitos, y con un espectáculo luminoso ante nuestros ojos… Pero nuestro momento termina aquí, nos empezamos a mojar…
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